10 rasgos para saber si serás buen emprendedor

//10 rasgos para saber si serás buen emprendedor

¿Eres de las personas que tiene una idea que le encantaría convertir en realidad, pero tienes dudas sobre si es factible conseguirlo?

Éstos son algunos atributos que te pueden ayudar a saber si tienes la naturaleza de un emprendedor.

  1. Tienes una idea. Lo primero es tener una idea sobre el negocio que vas a hacer. Algo que te apasione, para lo que tengas un talento especial. Es muy probable que la idea cambie, pero es el punto de partida del emprendimiento. En Y Combinator (considerada la mejor aceleradora del mundo) hicieron un experimento de fondear a emprendedores muy capaces pero sin una idea específica. No funcionó. Los mejores emprendedores tienen una idea con la que parten, y que van validando y refinando hasta que escala.
  2. Tienes pasión por resolver un problema. Vas a pasar miles de horas trabajando en tu startup. Te tiene que apasionar el tema que estás resolviendo. Si vas a revolucionar el mercado de helados, te tiene que encantar el helado porque vas a estar pensando en helado todo el día por los próximos años. El problema que vas a resolver también debe también motivar al resto de tu equipo. Por eso, Singularity University habla del “propósito masivo transformador”, ese objetivo del negocio que aunque cambie la estrategia sirve de guía para alinear al equipo con el problema que está resolviendo.
  3. Te gusta vender. El acto de convencer a alguien que use el producto o servicio que vendemos implica ponerse en una posición vulnerable, ya que muchas veces nos van a decir que no. La cuestión es que para lanzar un emprendimiento alguien del equipo fundador debe tener una habilidad impresionante de persuasión para que las personas prueben su producto. En una startup, constantemente estás vendiendo. El producto, la compañía a inversionistas y empleados, la estrategia a aliados. Hay fundadores que son tímidos y son muy talentosos. Esto no está mal, pero es esencial que alguien en el equipo tenga ese don de venta.
  4. Te gusta crear. Lanzar un emprendimiento es construir un avión mientras vas volando. Hay incertidumbre, pero la gran ventaja es que puedes aterrizar tu visión con reglas muy abiertas. No hay nada escrito, una startup es un invento. Si te gusta este proceso creativo, lanzar un emprendimiento es una experiencia muy satisfactoria.
  5. No te encanta trabajar en corporativos. Los trabajos convencionales son estables y estructurados, en cierta forma son el opuesto a una startup. Aportan muchísimo valor a un fundador: la estructura que te da el trabajar en una buena empresa puede ser fundamental para que sepas cómo ejecutar tu idea. Pero a final de cuentas hay dos perfiles: el que quiere trabajar en una compañía hasta retirarse (cada vez menos común), y el que quiere hacer una compañía que inicialmente será más pequeña, pero cuyo rumbo podrá definir.
  6. Trabajas mejor en contextos donde hay libertad. Pedir 3 firmas para salir de vacaciones, que te digan que “aquí no se hacen así las cosas”. Si no te gusta esta estructura, vale la pena crear una empresa. Ojo con que tu empresa también requerirá conforme crezca una estructura, pero al menos te toca definirla conforme a tu visión y valores.
  7. Aguantas bien la presión. Por definición un emprendimiento está lleno de altibajos. Habrá noches sin dormir, semanas de 60 horas de trabajo, días en los que crees que el negocio va a fallar, pero hay que seguirle. Un atributo esencial es que puedas mantener el temple para que la empresa siga adelante en las buenas y en las malas.
  8. Te gusta crear equipos. Siempre hay uno o más fundadores, pero no hay emprendimiento sin equipo. Este no es un juego de una persona, ya que necesitarás a colegas que complementen tus habilidades. Comúnmente, la diferencia entre emprendedores exitosos y los que fallan es su habilidad de formar y motivar a un equipo de alta calidad.
  9. No tomas “no” como respuesta. Hay mil razones para que el emprendimiento fracase, y mil razones para que alguien no compre tu producto. El truco está en que ese “no” sea un motivador para mejorar la idea y su ejecución hasta que alguien diga que sí, y que después muchas otras personas vayan también diciendo que sí.
  10. Te gusta aprender. En un entorno de innovación, de alta incertidumbre, el aprendizaje está frente a ti todos los días, la cuestión es tener la disciplina de entender: ¿qué estoy aprendiendo de esta situación? ¿cómo debo ajustar mi estrategia con lo que observo? En BeSchool, lo que buscamos es que el proceso de aprendizaje de los emprendedores sea óptimo: que tengas acceso a los mejores expertos en cada materia, a los mejores materiales, a las teorías más avanzadas. Así, puedes acelerar el crecimiento de tu idea y prevenir errores que son mucho más costosos que tomar cualquiera de nuestros cursos. Si crees que tienes lo que se requiere para emprender, aquí hay información sobre nuestros cursos que pueden ayudarte a acelerar tu idea y mejorar sus probabilidades de éxito.
2018-03-22T18:35:56+00:00